Lo que NO es una obsesión

Lo que NO es una obsesión

Lo que NO es una obsesión

Coloquialmente usamos el término “obsesión” en todos lados, escuchamos que alguien está obsesionado con la comida, con las apuestas, con un carro, con una persona, con los deportes, etc. Estas obsesiones son distintas al TOC porque son placenteras, no detonan ansiedad y angustia como en el TOC.

La mayoría de las personas experimentamos pensamientos e imágenes raras, excéntricas y a veces desagradables. Esto surge por la capacidad de imaginación que tenemos, entre eventos reales y ficticios. La única diferencia es que podemos eliminar o hacer a un lado estas obsesiones sin gran dificultad, o al menos distraernos. Las obsesiones suelen ser menos frecuentes, menos perturbantes y tienen menos poder de permanecer. En el TOC lo que sucede es que los pensamientos e imágenes negativos se quedan “atoradas”, por ejemplo, la persona con obsesión de simetría, acomoda una y otra vez la posición de la lámpara, porque su cerebro le sigue diciendo que está mal acomodada. El “switch” del cerebro que dice “ya basta, deja de repetir la conducta” no funciona adecuadamente.

Lo que NO es una compulsión

No todas las conductas repetitivas o sistemáticas son compulsiones. Las rutinas para acostarse, las prácticas religiosas, la rutina al despertarte y al realizar una tarea en específica. Aprender requiere de actividades repetitivas una y otra vez pero son conductas amigables y parte de tu vida cotidiana. Las conductas dependen del contexto: arreglar y ordenar los DVD’S por 8 horas diarias no es una compulsión si la persona trabaja en Blockbuster.