Cómo incluir el mindfulness y act en estas épocas decembrinas

Por: Tania Pérez Duarte, M.S.

¿Se han dado cuenta que en octubre ya tenemos pan de muerto, en octubre empiezan las decoraciones navideñas, en noviembre rosca de reyes y así sucesivamente? Al parecer todos traemos prisa en que el tiempo pase, y que pase rápido. A pesar de que es una de mis épocas favoritas del año, puedo verme en piloto automático haciendo todo rápido, regalos, cena, invitados, sonrisas, gritos, mi hijo tirado en el piso por tanto alboroto en casa, familiares preguntando varias veces si quieres más de comer, si te gusta la blusa, si enflacaste, si engordaste, si no invitaste a fulano, zutano y demás. Por lo que mindfulness, especialmente en este momento resulta muy útil. Pero, ¿qué es mindfulness? Mindfulness o la atención plena es la habilidad de estar completamente presente, consciente de lo que estás haciendo y no abrumándote o reaccionando a lo que esta a tu alrededor. En la actualidad, la tecnología (sin satanizarla), es una vía fácil para evitar contactar con el momento presente. ¿Cómo podemos estar realmente presentes?  Volverse a ver y enfocarse en las prácticas de atención plena es donde comienzan la mayoría de las investigaciones. La investigación sobre la meditación de la atención plena ha experimentado un gran aumento desde los años 90. Actualmente, los investigadores de Harvard están trabajando para encontrar si la meditación de atención plena es una opción de tratamiento viable para personas deprimidas junto con la terapia cognitivo-conductual y / o el tratamiento farmacológico. Si estudios recientes sugieren que la atención plena puede aliviar los factores de estrés psicológico como la ansiedad y la depresión, ¿no valdría la pena intentar implementarla en la rutina diaria? 

Si bien, la temporada navideña puede sacar lo mejor o lo peor de las personas. Algo a tomar en cuenta es la intención de celebrar estas fechas, reunirse en familia/amigos, sobretodo después de estos dos años de confinamiento, verse nuevamente. Recordar de qué se trata esta época del año y permitrise mirar la situación desde un lugar de amor y gratitud ayudará a regresar al presente. Podemos dejar los desacuerdos, discusiones políticas y religiosas para otro momento. 

Veamos algunas formas de comenzar:

  1. Mantente abierto a tus emociones y a las de los demás: al estar atento y receptivo a las personas que te rodean, puedes aumentar tu capacidad para conectar. Observa cómo se sienten las personas durante las vacaciones y practica comunicar esos sentimientos. Las vacaciones traen consigo una variedad de emociones en uno, no todas felices o de celebración. Para muchos, las fiestas pueden ser recordatorios de pérdida, dolor o soledad. Es posible que experimentes estos sentimientos difíciles, especialmente cuando tus seres queridos están ausentes, así que permítete hacer espacio y reconocer las emociones que surjan en lugar de tratar de deshacerse de ellas.
  2. Ser un oyente activo es clave para poder estar presente. Es fácil desconectarse durante las cenas y reuniones navideñas, pero intenta estar atento utilizando la escucha activa. Es posible que te sorprendas lo gratificante que es observar y realmente escuchar (inclusive cosas que no te gusten). Trata de comprender el mensaje completo que las personas están transmitiendo, no solo a través de sus palabras, sino también a través de sus acciones y lenguaje corporal. La escucha activa funciona mejor cuando minimizas las distracciones, así que guarda tu celular, apaga la televisión y baje el volumen de la música para que puedas escuchar lo que dice la gente (recuerda no tienes que estar de acuerdo con lo que escuchas, el ejercicio es estar presente). 
  3. Deja ir hábitos o patrones que no te funcionan:. Las vacaciones vienen con tradiciones y recuerdos pero, a veces, los viejos patrones pueden perpetuar la negatividad. Es fácil caer en patrones familiares. Quizás estés molesto porque tus suegros repiten la misma historia en la mesa de la cena o ansioso con un compañero de trabajo competitivo que compite por llamar la atención. Observa estos pensamientos y sentimientos que están sucediendo ahora, e intenta sentir curiosidad por lo que está sucediendo, en lugar de quedarte atrapado en pensamientos o sentimientos que podrían estar cargandos del pasado. Esto abre la posibilidad de una nueva experiencia en tus interacciones y puede reducir sentimientos como la frustración o el aburrimiento. 
  4. Deja ir el juicio, tanto para ti como para los demás. Los conflictos con familiares y amigos durante las vacaciones pueden llevar al juicio y la autocrítica. Ya sea que culpes a tu pareja por no ayudar a preparar la cena navideña o te sientas decepcionado de ti mismo al recordar el año, observa cuándo estás emitiendo juicios. Practica la autocompasión; no olvides cuidarte y ser bueno contigo mismo. Duerme, haz ejercicio con regularidad, y tómate un tiempo para relajarte o hacer cosas divertidas para que puedas recargar energías. Cuidarte te permite estar más atento y más tranquilo cuando estás con otras personas durante las vacaciones. Incluso puedes descubrir que cuando te cuidas, es posible ser más amable y más generoso con los demás, todo ello manteniendo el espíritu navideño. 
  5. Equilibra los “deberes” siendo consciente de tus propias necesidades: las obligaciones de las vacaciones pueden ser importantes, pero asegúrate de equilibrarlas. Operar solo con las obligaciones y tratar de complacer las expectativas de todos puede llevar al resentimiento y al agotamiento. En lugar de concentrarte únicamente en planificar la cena perfecta u obtener el regalo perfecto, observa cómo estas expectativas te afectan. Mientras tanto, asegúrate de tomarte el tiempo y el espacio que necesitas para cuidarte. 
  6. La relación que tienes con la comida: esto puede sonar extraño, pero la atención plena se extiende a diferentes funciones corporales. Es fácil caer en el círculo vicioso del exceso y la culpa durante las vacaciones cuando en realidad no es necesario. En lugar de buscar en redes sociales y ver lo que hacen los demás, hazlo a un lado, saborea cada momento de tu comida. Puedes iniciar practicando los siguientes pasos la próxima vez que comas: siéntate, mastica lentamente, saborea y simplifica. Te sorprenderás que al comer de esta forma puedes entrar en mayor contacto con tu cuerpo y escucharlo. Además de que te permite enfocarte en la conversación de las personas que te rodean.
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Cesar Polo