Controla lo que está bajo tu control

En nuestra práctica clínica cotidiana, e inclusive en nuestra propia vida, nos damos cuenta que en ocasiones andamos al revés, queremos controlar lo incontrolable y hacemos a un lado lo que sí está bajo nuestro control. Cuando uno de nuestros pacientes toma la decisión de iniciar su entrenamiento para controlar al TOC, les mencionamos que es importante ir identificando esto que les platico, ¿qué controlo y qué no controlo? De entrada, como lo hemos ya mencionado y es para tatuarlo en un lugar visible, no controlamos nuestros pensamientos ni nuestras emociones, en ocasiones solo aparecen, por lo que hay que dejar que nuestra mente elija el camino que quiera y respetarla. Lo que sí controlamos es nuestra conducta, por ejemplo, cómo queremos relacionarnos con esos pensamientos y emociones; ¿les hago caso? ¿Reacciono ante ellos? Si lo hago ¿me acerco o me alejo de mis metas? Estas son buenas preguntas a hacer.

Este sería un buen punto a practicar a lo largo del proceso terapéutico, sin embargo hay cosas que podemos aplicar a la par que tienen un gran beneficio para nosotros. Cuando salimos de viaje, uno se prepara, desde ropa adecuada para el lugar y el clima, sal de uvas o alka seltzers por alguna indigestión por aquello de la comida novedosa, zapatos cómodos, entre otras cosas.

Esto es similar, he aquí algunos que te ayudarán a implementar los cambios:

  1. Apoyo de los demás: cuando decides ir a Perú, preguntas a gente que ya fue qué lugares te sugiere visitar o recurres a Tripadvisor y empieza tu búsqueda. A la par, es bueno contactar con personas que ya pasaron por lo mismo, o que tuvieron un tratamiento similar; un grupo de apoyo es una buena opción para conocer sobre diferentes experiencias. Ojo para aquellos que su ritual es buscar información, aquí lo mejor es echarse un clavado a la expectativa e incertidumbre y llegar a Perú a ciegas y explorar por su cuenta.
  2. Alimentación: funcionamos con energía, así que estarás haciendo un trabajo duro, por lo que necesitarás estar bien alimentado y a tus horas. Hacer cambios en tu vida, más si llevas mucho tiempo conviviendo con el TOC, es difícil. Sin embargo es importante que revises cuál es tu relación con la comida y momentos de ansiedad, no quiere decir que siento ansiedad y me empaco una bolsa de galletas oreo porque hay que estar bien alimentados. Cuidado con esto, no se automediquen con comida.
  3. Ejercicio: este es otro apoyo, el liberar endorfinas y tener una actividad física es muy gratificante y relajante.
  4. Sueño: dormir es muy importante cuando haces algo como transformar tu cerebro (que es lo que estaremos haciendo), dormir permite que tu cerebro limpie todas las toxinas que se acumulan allí durante el día, lo deja construir nuevas conexiones y absorber las que aprendes. También, por si fuera poco, ayuda a manejar mejor mejor tus emociones; reaccionas con más tranquilidad y uno es más tolerante.
  5. La respiración: y ojo, la respiración, no ejercicios de respiración para relajarte. La respiración por si sola te ayuda a regresar al presente, a situarte en el momento, a dejarte ir y sentir lo que está pasando en ese preciso instante. La respiración te ayudará a enfrentar tus miedos y quedarte en ese momento.

Estos son algunos puntos básicos que sí puedes controlar. Teniendo esto facilita el comienzo de aprender a recibir, aceptar y tolerar lo que no está bajo nuestro control. Acercarse a un terapeuta que tenga claro que hay cosas que no podemos controlar es importante, si alguien les dice que podemos controlar nuestros pensamientos o que somos lo que pensamos, es un foco rojo, lo que nos define como personas es lo que hacemos.