Hoy es un buen día para enfrentar mis miedos

Por Cynthia Barrera, MS.

Sabemos que la Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta no es una terapia fácil ya que implica que voluntariamente nos expongamos a lo que más ansiedad nos genera, sin embargo, es la mejor forma de entrenar a nuestro cerebro a hacer las cosas que realmente son importantes para nosotros y a no estar mordiendo el anzuelo cada que el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) aparece con “nuevas y mejores ideas”.

Algo con lo que nos hemos topado en nuestra práctica clínica es la resistencia al tratamiento. Muchos de nuestros pacientes plantean la idea de que necesitan sentirse motivados para luego entonces exponerse.

Y es por esto que el día de hoy quiero escribir acerca de la motivación. 

Existen diversos autores que hablan al respecto y de cómo esta ayuda a mantener ciertas conductas, pero creo que en este tipo de tratamiento la motivación es irrelevante. Incluso el perseguirla a toda costa muchas veces se convierte en parte del problema, ya que nos envuelve en el círculo vicioso de estar buscando sentir determinada emoción o llegar a determinada conclusión para entonces si ponerme a trabajar en mi terapia.

“¿Y si no estoy preparado para empezar con las exposiciones?”

“¿Me siento realmente motivada?”

“Creo que es importante que analicemos mi falta de motivación antes de iniciar con la EPR.”

“Si no me siento motivado no daré el ancho en mi terapia.”

¿Les suena familiar? Son sólo algunas de las excusas que avienta el TOC para convencernos de que no estamos listos para vencerlo, pero es un truco! Es mucho más difícil vivir con TOC sin tratamiento que decidirme a enfrentar mis miedos. 

Mi recomendación es no esperes eternamente a que por arte de magia llegue la motivación. ¿Será difícil? Sí. ¿Sentirás ansiedad? Sí. ¿Habrá días en los que creas que ya no quieres continuar? Sí.  Con todo y eso, ¡HAZLO!