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La salud mental en las mujeres

Por: Tania Pérez Duarte, M.S.

A pesar de saber que hay trastornos mentales que afectan más a las mujeres que a los hombres y viceversa, el tema de salud mental es parejo para todos los seres humanos. Salud mental significa que puedes aceptar, hacer frente a la vida, actuar en base a lo que es importante para ti y lograr metas personales. Cuando alguno de éstos elementos se ve obstaculizado; por situaciones de vida, miedo, estrés, ansiedad, algún trastorno o temas médicos, es cuando tenemos la oportunidad de hacer una pausa y volver a encarrilarnos a la vida que queremos vivir y a la persona que queremos ser.

En estos meses de “cuarentena” nos hemos dado cuenta de la importancia de la salud, lo cual también nos ha abierto una puerta a darnos cuenta de la importancia de la salud mental.

Algunas recomendaciones que me gustaría compartirte son las siguientes

1. Se consciente de cómo inviertes tu tiempo: ¿cuánto tiempo le dedicas a tu trabajo? ¿Cuánto tiempo dedicas a redes sociales? ¿Cuánto tiempo pasas en la computadora? ¿Cuánto tiempo pasas sin moverte—viendo televisión, sentada trabajando?.

2. Tómate un momento para pensar si tu día tiene una estructura. En esta vida hay muchas cosas que están fuera de nuestro control y no necesitamos asomarnos por la ventana para darnos cuenta, basta con observar nuestros pensamientos y emociones; a pesar de lo que hemos escuchado, ambos son experiencias que están fuera de nuestro control. Por lo tanto hagámonos cargo de lo que sí esta en nuestro control. Cuando las personas no tienen una rutina o estructura en su día, puede causar un mayor estrés y ansiedad, así como sentimientos abrumadores y falta de concentración. Algunos se encuentran con falta de actividades, desempleo y otros con falta de un horario laboral normal, lo cual puede ser agotador mentalmente. La clave es crear una rutina que agregue estructura y un sentido de previsibilidad a tu día.

Por supuesto, tu horario puede cambiar un poco según el día de la semana, pero apegarse a una estructura básica de cuándo te despertarás, comerás, trabajarás, realizará actividades y dormirás puede ayudarte a sentirse menos estresada y más organizada. Sobre todo si tienes hijos, los acompañas a sus clases virtuales, realizas actividades del hogar y trabajas.

Estructurar tu día también garantiza que cumplas con las tareas básicas que debe realizar, lo que le dejará tiempo para programar otras cosas que desees o necesites realizar.

3. No esperes a estar motivada para hacer las cosas que quieres/necesitas. En ocasiones nos topamos con la falta de motivación como un factor que nos invita y nos abre la puerta a lo grande para postergar. “Cuando tenga ganas arreglaré el librero, cuando esté motivada saldré a caminar…” la realidad es que la motivación se da en el proceso, no antes.

4. La capacidad de ir más despacio y reducir el paso es un arte que se adquiere con la practica. ¿Cuántas veces te das cuenta que andas “jugando a la prisa” cuando en realidad no hay necesidad? Respira profundo, contacta contigo, y reduce el paso, desde cómo caminas por tu casa, cómo cambias el pañal de tu hijo, cómo prendes la computdora y acomodas tu escritorio, al hacerte un café, etc…

5. Conecta con la gente que te rodea. ¿Cuántas veces contestas a una conversación con el celular de por medio? El contacto visual es fundamental para conectar con la otra persona, practicar poner atención a lo que nos dicen, pregunta: interesaste en la otra persona, escucha sin interrumpir.

6. Y por último, una de las más importantes, es la autocompasión. Hoy en día vemos mucho en redes sociales sobre el tema y eso me da mucho gusto, pero a veces no entendemos bien de qué se trata o cómo se aplica. Más adelante hablaremos de eso, pero solo les comparto que a nivel fisiológico cuando uno se trata amablemente y con cariño hay un impacto a nivel químico, en especial con la oxitocina y esto impacta en nuestra autoestima y autoeficacia.

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Cesar Polo