¿Mis seres queridos también necesitan practicar la aceptación?

En diferentes ocasiones hemos hablado de la importancia de la práctica de la aceptación y la atención plena para nuestra recuperación. Sin embargo, pocas veces se habla de que todos tenemos salud mental, por lo tanto, todos podemos cultivar diferentes herramientas para mantenerla y mejorarla (y esto incluye a nuestros seres queridos).  

Las relaciones interpersonales son una invitación y una oportunidad constante a estar presentes con la persona que tenemos enfrente (ya sea un amigo, nuestra pareja, nuestros hijos) (Zurita, 2017). Sabemos que esa decisión puede traer consigo una experiencia maravillosa o incluso una experiencia dolorosa, sin embargo, citando a Thich Nhat Hanh (2003) 

“Cuando amas a alguien, lo mejor que puedes ofrecer es tu presencia. ¿Cómo puedes amar si no estás presente?”

Sabemos que acompañar a otra persona cuando está experimentando ya sea un dolor físico, o un dolor emocional, muchas veces requiere de mucho esfuerzo. La interacción puede estar llena de lindos momentos, de empatía, compasión, de conexión y cariño, pero al mismo tiempo puede traer consigo mayor responsabilidad, frustración, juicios.. por lo que lo más humano del mundo es que mantenernos en el presente se convierta en todo un reto, sin embargo, es cuando más lo necesitamos.

Practicar el estar presente mientras compartes con una persona que está experimentando momentos díficiles implica estar dispuesto a darle la bienvenida a tus propios pensamientos, emociones, sensaciones, imágenes, recuerdos, impulsos sin necesariamente reaccionar en automático ante estas experiencias. Así que, a la pregunta de: ¿mis seres queridos también necesitan practicar la aceptación?, la respuesta es: idealmente si. 

Una forma de hacerle un espacio a estas experiencias es através de la práctica de la atención plena, ya que nos da la oportunidad de notar nuestras experiencias internas (especialmente cuando estamos atravesando un momento díficil) y decidir ¿cómo es que queremos responder ante esa situación?; ¿con juicios, críticas, rigidez?; ¿con aceptación, amabilidad, compasión? (Zurita, 2017).

A pesar de que todos tenemos “n” cantidad de cosas que hacer durante el día, siempre podemos elegir cambiar del modo de piloto automático al modo presente. Recordemos que esta práctica puede ser tan formal o informal como nosotros queramos. Desde programarlo a cierta hora del día, en una habitación en especifico, sentados en nuestro cojín especial, de la mano de nuestra aplicación favorita, etc… o podemos practicarlo mientras preparamos nuestros alimentos por la mañana poniendo atención a los colores, formas, texturas, olores de nuestros alimentos; o mientras lavamos nuestra ropa, hacemos las compras, mientras manejamos, etc.. Lo único que necesitamos es comprometernos a estar presentes en las actividades que decidimos hacer y poco a poco con la práctica será mucho más fácil el practicar estar presentes para acompañar a nuestros seres queridos mientras ellos trabajan duro para mejorar o mantener su salud mental. 

Referencias 

Nhat Hanh, T. (2003). No Death, No Fear: Comforting Wisdom for Life. Riverhead Books.

Patricia E. Zurita Ona. (2017). Parenting a troubled teen. Oakland, CA: New Harbinger.

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Cesar Polo
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