¿Por qué parar al pensamiento no sirve para el TOC?

Por: Cynthia Barrera, M.S.

Los pensamientos e imágenes intrusivas son sin duda la parte de la ecuación del TOC que más ansiedad e incomodidad genera. Lo más humano del mundo es que las personas que los padecen intenten mantener estas obsesiones fuera de su mente. Sin embargo, la evidencia indica que los intentos de parar estas ideas puede aumentar involuntariamente la frecuencia de las mismas  (Abramowitz, Tolin & Street, 2001).

Con el TOC afectando alrededor al 2% de la población y el aumento en el reconocimiento a este padecimiento, muchos terapeutas han comenzado a brindar tratamiento para este trastorno, incluso si sus intervenciones no son apropiadas ni consistentes con lo que sabemos que funciona para el TOC. 

En la medicina es común escuchar acerca de los efectos secundarios de alguna intervención o de algún medicamento que pudiera empeorar los síntomas o generar otros resultados negativos. Lamentablemente, en la psicoterapia se discute muy poco. No obstante, sabemos que existen ciertas técnicas terapéuticas que pudieran ser perjudiciales para el TOC y una de ellas es el Paro de Pensamiento. 

Dentro de nuestra práctica clínica nos hemos topado con que a muchos de nuestros pacientes se les ha entrenado a usar ciertas técnicas cognitivas como el imaginar una señal de alto o una luz roja para parar sus pensamientos, derivando en un empeoramiento de los síntomas. “Cuando una persona trata de suprimir un pensamiento, éste aumenta paradójicamente” (Purdon, 2014). 

Asimismo, McKay, Abramowitz & Storch (2019) señalan que cuando se utiliza esta técnica, consecuentemente hay un efecto rebote en donde los pensamientos no deseados están presentes con mayor frecuencia, duración e intensidad. De hecho, los tratamientos efectivos para el TOC, como la terapia de exposición y prevención de respuesta, son beneficiosos precisamente porque se le pide al paciente que haga todo lo contrario a detener el pensamiento. 

En lugar de frenar esos pensamientos, les pedimos que le den luz verde. Que los dejen permanecer en su mente. Cuando aprendemos a relacionarnos de una forma distinta con los pensamientos o emociones que nos incomodan, tenemos la oportunidad de aprender que estas experiencias no necesitan frenarse o suprimirse porque no son peligrosas, y eso es lo que a largo plazo nos ayudará a manejar los síntomas TOC.