¿Qué es una compulsión o ritual?

Son acciones, tanto mentales como observables e inclusive de evitación que empeoran tu salud mental. Las compulsiones son aquellas cosas, cualquiera que haces para deshacerte de la incertidumbre, la ansiedad, las emociones incómodas o que no te gustan. Las compulsiones varían en sus características, algunas son muy obvias, como por ejemplo: verificar que hayas desconectado todos los electrodomésticos, hacer movimientos con tus manos por miedo a que se roben tus ideas, sacudirte para que alguien no te pegue la mala vibra, regresarte al caminar, contar o repetir ciertos números uno y otra vez, enviarle a tu pareja una biblia de textos para asegurarte que no se enojo contigo, cuando experimentas incertidumbre sobre un mensaje y de inmediato vas a revisar tu celular para hacer que la duda desaparezca; todo esto son compulsiones, y es una forma muy simple, normal y cotidiana de asegurarte del pavor de lo que pueda pasar y por eso, el intento de querer controlar ese miedo.

Muchas compulsiones trabajan de manera extraordinaria, aunque por periodos de tiempo cada vez más cortos hasta que dejan de funcionar, caducan. Se deshacen de la ansiedad inmediata pero siempre causan más a largo plazo. No se resuelve nada con las compulsiones, porque el quererlas usar como parte de la solución es el problema.

Así está la cosa con las compulsiones, aunque trates de frenar con ellas cosas que no te gustan como la incertidumbre, ansiedad o dolor; las compulsiones se vuelven parte del problema, es como la droga. Y al igual que cualquier adicción, cuando empiezas a eliminarlas, experimentas el dolor de lo que querías evitar. Al mismo tiempo que estableces los principios básicos de la salud mental. Conforme te vuelvas más hábil domando al TOC y no lo alimentes con las compulsiones, notarás que ya no te visita tan seguido, incluso cuando aparece pidiendo que le des compulsiones, no gastarás tu tiempo alimentándolo.

Recuerdo a varios de mis pacientes mencionar que en ocasiones el no sentirse ansiosos los hace estar ansiosos. El no tener miedo y ansiedad tiene sus retos. La vida sin miedo es aterradora y cito nuevamente a Freeman; “Recuerdo de forma muy clara la primera vez que me di cuenta de que no estaba ansioso para nada, fue una de las experiencias más espantosas de mi vida”, sin el TOC a alimentar hay que encontrar una nueva forma de relacionarse con las incomodidades de la vida.