¿Qué hacer con las compulsiones?

Por: Tania Pérez Duarte, M.S.

Todo un tema que muchos piensan que es sumamente complicado responder. La buena noticia es que, en realidad, no lo es si lo practicas con regularidad.

Toma la decisión de querer recuperar tu vida, es decir, volver a acercarte a lo que realmente es importante para ti, sin importar lo que sientas. Este último enunciado “sin importar tu emoción” es clave. Normalmente uno toma decisiones con base a las emociones que uno siente, por ejemplo: “Si me siento bien salgo a caminar, si no me siento ansiosa abrazo a mi pareja”. Esto me lleva a decirte: VIVE LA VIDA, haz cosas que valores y mientras lo haces, tu cerebro va a lanzarte obsesiones: pensamientos o imágenes de que algo terrible va a suceder, sí, eso hará, y ahí tomarás la decisión de continuar con lo que realmente te importa o continuar en el círculo vicioso.

Cuando tu cerebro te aviente estos pensamientos o imágenes, reconoce que son cosas que experimentas en tu mente, que tu mente es libre de pensar lo que quiera, no tienes porque controlarla, ni darle un guión, ni contestar a todas sus preguntas. Solo deja que estén ahí. No eres tú. 

Practica la atención plena, práctica quedarte en el momento, por ejemplo, si estás en el gimnasio y hay un pensamiento que te está diciendo “dejé el locker abierto, no recuerdo si lo cerré bien”, en ese momento recuerda que estás en la bicicleta y tu entrenamiento termina en 40 minutos, hasta ese momento podré regresar a mi locker. Esta es una forma de retrasar el ritual, retrasar el ritual nos ayuda a formar músculo de incertidumbre y tolerancia ante la ansiedad o emociones incómodas, en este caso tu cerebro lo está practicando por 40 minutos, permaneciendo en la situación que tiene un valor para nosotros y no caer inmediatamente en la compulsión. Si logras extender esos 40 minutos todavía más, ¡mejor! 

Modificar el ritual es otra herramienta que se usa en la prevención de respuesta, y en resumen lo que quiere decir es, hacer diferente el ritual. Siguiendo con el ejemplo del gimnasio, después de retrasar el ritual 40 minutos y decides regresar a revisar, en vez de revisar cuatro veces, abriendo y cerrando, empujar el candado con todas tus fuerzas, contar en silencio y ver fijamente; altera el orden, cuenta hasta el número dos, hazlo con los ojos cerrados, entre otras cosas. La idea es hacerlo diferente y tolerar la incomodidad de no hacer el ritual exactamente igual.

Por último, es importante replantearnos ciertas definiciones que tenemos, sobre todo en definiciones como “éxito”, hay días y situaciones más retantes  que otras, pero ¿qué tal si empezamos a medir el éxito por la forma en la que manejamos los retos en lugar de la presencia o ausencia de ellos? Una pregunta para reflexionar.