Reconociendo el TOC en la escuela

Por: Cynthia Barrera, M.S.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) afecta al menos al 1% de los niños en edad escolar y está asociado con dificultades académicas, de comportamiento y sociales. Dado que los niños pasan gran parte de su día en la escuela no es sorprendente que el TOC impacte de manera significativa en el funcionamiento o desempeño académico en general. Por lo tanto, el evaluar el funcionamiento de los niños en la escuela puede ser un buen medio para reconocer síntomas de Trastorno Obsesivo Compulsivo. 

¿Cuáles pudieran ser algunas de las manifestaciones del TOC en niños?

Algunos niños entran y salen varias veces a través de la puerta o caminan de cierta forma (se regresan al caminar o evitan pisar ciertas cosas en el piso); un niño con miedo a los gérmenes o a enfermarse suele visitar muchas veces el baño para lavarse las manos, usa de forma excesiva gel antibacterial o evita tocar determinados objetos que le generan ansiedad (artículos escolares, perillas de puertas, compañeros, etc.)

En ocasiones, los niños sienten la necesidad de organizar y arreglar objetos de cierta forma. O también pueden mostrar conductas repetitivas como re-leer párrafos una y otra vez, escribir y borrar varias veces alguna palabra o algún número. Algunos leen de forma repetitiva las instrucciones y verifican varias veces antes de entregar algún trabajo, incluso preguntan varias veces al maestro para reasegurarse que entregaron bien sus tareas. Otra de las manifestaciones comunes en niños puede ser el confesar, sobretodo cuando entra la duda de no saber si su conducta es apropiada o no. 

Como sabemos, el TOC no es divertido, especialmente cuando eres un niño y lo único que debería preocuparte es ser feliz y cumplir con tus responsabilidades escolares. Sin embargo, el TOC muchas veces puede hacer que el concentrarse sea una tarea muy difícil. Muchas veces, los niños se concentran más en deshacerse de sus obsesiones que en la parte académica, lo que puede generar que disminuya su desempeño escolar, sobretodo si sus maestros no están al tanto de esas dificultades. 

De acuerdo a Lewin y Storch (2017) una de las formas en las que más interfiere el TOC con la parte académica es a través de las compulsiones mentales. Las compulsiones mentales pueden incluir comportamientos como contar en mi mente o repetir ciertas frases para bajar la ansiedad. Desafortunadamente, este tipo de compulsiones suelen confundirse con otros síntomas de trastornos diferentes como es el caso del TDAH, lo que muchas veces aleja aún más a los niños de tener un tratamiento oportuno.

Sin duda los maestros pueden desempeñar un papel importante en la identificación de los síntomas. De hecho, en diversas investigaciones se plantea que “las actitudes del maestro influyen en el éxito de los estudiantes con TOC” (Leininger et al. Heath 2019).

Una vez  identificado el TOC, lo ideal es que se establezca una colaboración continua con los padres y con el terapeuta especializado en TOC para desarrollar un plan individualizado y así aumentar el éxito académico y social de los niños.